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17 abril 2026
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Salve Cósmica de Julio Cuevas y su Creencia Mesiánica de Papá Liborio el Dios Negro

 

Por Ramón Núñez Hernández

Ahora, antes de iniciar este breve ensayo sobre el poemario negrita, Salve Cósmica, del poeta, educador y crítico literario Julio Cuevas, creo que es el momento de decir unas palabras suyas en el pasado remoto, que ocurrió mientras compartíamos un buen vino, a un precio de 30 centavos por copa, una noche, en una cafetería de Nagua. Y hace cuatro décadas o talvez más.
Lo recuerdo como ahora, cuando él emocionado como siempre al hablar de poesía, dijo en conversaciones poéticas: “La poesía está en la calle, solo hay que recogerla, trabajarla, pulirla, darle forma y saber hacerla hablar por sí misma”. Y yo agrego estos dos versos de Vicente Huidobro:
“Por qué cantáis la rosa, ¡oh Poetas!
Hacedla florecer en el poema.”
El punto de reunión se llamaba, Cafetería Escocesa, ubicada algo así como a unos 50 metros del parque central de la ciudad. Poco tiempo después desapareció por falta de clientela. En la pequeña y sustanciosa tertulia nos encontrábamos los profesores Antonio Reynoso, Holando Quiroz, Julio Cuevas que ese día había viajado a Nagua para conocer la madre de su novia, quien hoy día es su suegra y, por supuesto yo, quien escribe la reseña.
Ahora yo, como buen pensador cultural y con una memoria prodigiosa, sublime, conservé transcrito en el recuerdo aquel momento y espacio agradable, sabiendo que un día lejano podría extraerlo hacia la luz pública, al escucharlo y observarlo lleno de emoción y pasión declamar el poema completo, “Salve Cósmica”, con esa voz explosiva:

-¡Calienten los ritmos y los cueros de esos palos!
-¡Paleros!
-Muevan sobre el temporal sus cinturas.
-¡Cadencia!
-Calienten los ritmos y los cueros de esos palos.
¡Paleros!
-Que yo soy el que soy, el verbo hecho carne.
¡El nosotros entre bailadores!

Tomé el teléfono y llamé, diciéndole, Cuevas, te oí recitando el poema y mi impresión fue que tú eres un fiel creyente de la doctrina mesiánica de Liborio. ¿ Eres Liborista, sí o no? Me respondió afirmativo. Todo había ocurrido poco después de recibir el Premio Único de Poesías del Primer Concurso Literario Regional Sur, con el auspicio del Centro Cultural Perelló, celebrado en Salinas, Baní, en el mes de septiembre del 2018. Así respondió el poeta:

-Si supieras que sí. Yo me identifico la corriente mágico-religiosa de Olivorio Mateo o Papá Liborio, el Dios Negro.
-¿Tú recuerdas esa respuestas Julio?

SU ESTRUCTURA
El poemario Salve Cosmica, es una publicación con corrección, cuidado de edición e impresión de Tiempo de Nosotros Editores. Con ilustraciones de Odalís Pérez, impresa en Impresora Soto, Santo Domingo, año 2023, y compuesto por 82 páginas. Pero el poemario solo tiene 20. Es decir, desde la página 13 a la 33, estructurado por diez cuadros o cantos. Las demás páginas las integran las palabras introductorias del autor (págs. 9-10), dos dibujos de Odalís Pérez (págs. 11-12) y las ponderaciones de cinco ensayistas, que van desde las páginas 43 a la 82, el final de libro. Pero hay mencionar también que, entre las páginas 36 a la 32 Odalís Pérez intercala 7 ilustraciones suyas.
La diagramación y diseño de portada es de: Harold Frías Maggiolo. Mientras que el título original es: “Salve Cósmica”, con una breve nota aclarativa en la que su autor Julio Cuevas explica la manera como debe ser manejada. Nos dice así:
“En clave de sol mayor y un coro mixto de bailadores a cielo abierto, para un apóstol cimarrón.”
Luego, a partir de las ponderaciones, el libro está integrado por cinco notas, que citaré en breve. La primera anotación es de la autoría de Odalís Pérez y se titula, La Salve Cósmica de Julio Cuevas, donde dice: “El poema está compuesto por diez cuadros, registrados como cantos épicos marcados por núcleos polifónicos orales y escritos. Pues el poema fue escrito para ser dicho, ser representado e interpretado por voces provenientes de la memoria-ritmo negra, cantada de forma oral, sujeta a rasgos supra-segmentales.
La vida de la Salve Cósmica poema, la encontramos en sus unidades verbales expresivas. Eufonías, paranomasias, onomatopeyas, pautas musicales, vocalidades y ritmemas se convierten en signos y funciones poéticas dinámicas contextualizadas como sentido del poema.
El poeta fija su modelo a modo de acotación mediante la forma-guía para ser interpretado dicho texto poético:
-En clave de sol mayor y un mixto de bailadores a cielo abierto para un apóstol cimarrón”. (Ver fragmento, pág. 45)
La segunda nota es de Alex Ferreras y se titula «Anti lenguaje, rebeldía y reinterpretación de la historia patria en Salve Cósmica, de Julio Cuevas”. Citamos un breve fragmento:
… La negritud como ideología racial tuvo sus contrapartes en el Caribe hispanohablante en Cuba con Nicolás Guillén, en Puerto Rico con Luis Palés Matos, y en menor medida, en la República Dominicana, con Manuel del Cabral.
El poeta neibero, Julio Cuevas (1955), con antilenguaje, rebeldía y reinterpretación se propone vengarse en clave poética y reparadora contra la visión oficial despectiva, por lo tanto, excluyente, que prevalece sobre la figura mesiánica de Olivorio Mateo o Papá Liborio en nuestra patria.
Magnifica, y en un intento arriesgado, eleva al llamado Cristo negro del Sur a la misma estatura del redentor judío en busca de un replanteo de nuestra identidad nacional con base en el componente africano ancestral de la cultura dominicana:
“Calienten los ritmos y los cueros de esos palos”… inicia Cuevas su poema en prosa.”
(Ver págs. 55-56)
La tercera crítica, muy breve, pero de alto valor literario, se titula «Julio Cuevas y su Salve Cósmica», donde la autora Ike Méndez, nos dice: “El conjunto de conocimientos adquiridos en la formación académica de Julio Cuevas, su identidad construida en el ser social identificado con el amor a aquellas creencias con el otro, le transformaron en un hombre comprometido en identificar en la música y cadencia del dominicano las matrices progenitoras del África subsahariana donde “el negro antes de nacer ya es musical.
En la “Salve Cósmica” de Julio Cuevas, el trepidar de palos secos del tambor, es sonido de la vida, comunicación con otros seres y con uno mismo”. (Ver pág. 63)
La cuarta nota crítica es de Manuel Matos Moquete y lleva como título «Julio Cuevas y la cimarronía poética: rebeldía y libertad Estrella», donde el autor se expresa, con estas palabras:
“La poesía de Julio Cuevas se sitúa en una orientación que podríamos denominar cimarronía poética, centrada en el tópico del cimarronaje, a través de la cual se evoca la imagen mítica del cimarrón rebelde y montaraz de los esclavos negros, y en general, de los oprimidos, que durante la colonia se refugiaban en los montes en busca de libertad; que, perseguidos, adquirían dimensiones míticas y sagradas, al transformarse en inúmeras criaturas y formas (brujos mandingas, dioses, animal, planta), y a través de esas mutaciones, en héroes populares al estilo Enriquillo, Lembá y Makandal.” (Ver pág. 65). Mientras que la quinta y última ponderación, es de Abrahám Méndez Vargas, cuyo título es «El universo poético de Julio Cuevas”, quien es poeta y ensayista, compueblano y amigo de antaño del poeta sureño.
Abrahám Méndez Vargas nos produce una nota minuciosa y divina del poeta, desde su nacimiento, siguiendo con su niñez, su adolescencia hasta la juventud, y después la salida hacia la capital. Es una semblanza ponderando sus aportes, no del libro, sino de sus aportaciones creativas, sus valores como educador y como intelectual, no solo para la nación dominicana sino para las gentes de su pueblo natal. Ahí habla de su buen vestir y cuidado personal, su amor por la lectura, con preferencia “Hay un país en mundo” de Pedro Mir que el leía repetida veces a alta voz, y los poetas que influenciaron en él, entre ellos Pedro Mir, Pablo Neruda, Federico García Lorca, César Vallejo y el gran poeta cubano Nicolás Guillén, y de Puerto Rico, Luis Palés Matos.
Abrahám Méndez Vargas agrega, además, que entre todos los poetas y escritores de la provincia de Bahoruco, mencionando a Manuel Matos Moquete, a Miguel Aníbal Perdomo, a Ángel Gonzaga Peña Santana, a Apolinar Perdomo, a Eddy Mateo Vásquez, a Ángel Atila Hernández Acosta, incluyendo a su primo hermano Amaurys Méndez, “Julio Cuevas ocupa un lugar primordial.” (Ver págs. 73/82).
Entonces, ¿qué significado tiene el título, Salve Cósmica?
El término Salve. Se dice salve para saludar, y cósmico, es un adjetivo perteneciente o relativo al cosmos. Sinónimo de universal, espacial, mundial, celeste. Persona o personaje extremadamente poderoso, duradero. Suelen ser inmortales.
Los seres cósmicos o entidades cósmicas son seres con cierto nivel de omnipotencia, conciencia cósmica y/o significado universal. Ejemplo: “Dios te salve, reina y madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra. El amor cósmico puede definirse como un amor por todos los seres vivos, junto con la creencia de que somos uno con el universo”.
Y Julio Cuevas con este poema, Salve Cosmica, que tiene como referente la figura mesiánica de Papá Liborio u Olivorio Mateo, el Dios Negro, con el ideal a proyectar la de un ser superior, omnipotente. Un hombre con poderes celestiales, mundiales y con amor para todos los seres vivos, sin discriminación, junto con la creencia de que somos uno con el universo, similar al hijo del hombre (Jesús) y el dios Jehovah. La de un mensajero de la buena nueva, pero que por su color y origen chocó con el cruel poder diabólico de la iglesia católica y el cristianismo en general.
“¡Yo soy Olivorio Mateo!
Hijo de un bendecido roble lomero
Y de una primorosa y mágica cayena
-salve! -¡Salve!
-¡Paleros!
No me paren el ritmo
-¡Fuego! -¡Fuego!
(………………..)
En fin, amigo Julio, sin desmeritar a tus otras producciones poéticas, te confirmo, Salve Cósmica, la sobrepasa por mucho. En este poema trabaja un sincretismo religioso, y además, cae dentro de los cánones temáticos afroantillanos, o para ser más preciso, la poesía socio-racial. El uso de esos recursos onomatopéyicos, las imágenes pintorescas vividas, dinámicas, las repeticiones y estribillos violentos con el requique de los palos, el ritmo sonoro del tambor, los movimientos cadenciosos de los glúteos y la cintura de los negros y la negras bailando le produce ese sabor cargado de sensualismo y erotismo, que sentimos y vemos, solo en el universo poético de Nicolás Guillén y Luis pales Matos. Lo recomiendo para una lectura vivida y viva.
Interpreta estos cinco versos sacados del canto X.
“Siembra eso en tu memoria
Yo no soy ni sombra de brujo
Ni soy gavillero
Soy la amenaza del águila
Soy el terror del invasor extranjero”
——————————————————————————-
Cuevas, Julio, Salve Cósmica (poesía). Impresora Soto, Tiempo de Nosotros Editores, Santo Domingo.

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