
Por Jairo Polo
TAMAYO, Bahoruco.- Lo que comenzó como un sepelio silencioso terminó en una escena de horror. El cadáver de Jacobo Báez, un joven oriundo de la comunidad de Batey Santana, fue encontrado desenterrado y brutalmente mutilado, a tan solo días de haber sido sepultado. La exhumación clandestina fue descubierta por familiares del muerto en momentos que cruzaba en las alrededores al percibir un olor inusual en el lugar.
Según informaciones preliminares, el cuerpo fue hallado sin cabeza, sin ambos brazos y sin el féretro en el que había sido enterrado. Las autoridades aún no confirman las causas ni los posibles responsables, los familiares y la comunidad se encuentra conmocionada y exige justicia. Por el cual, denunciaron el hecho ante la fiscalía del Ministerio Público para investigar lo sucedido y puedan dar con los culpables.
Jacobo Báez, conocido por muchos como un joven tranquilo y trabajador, falleció después de sufrir un derrame cerebral, el cual, murió semana después. El atroz acto ha despertado todo tipo de especulaciones, desde ritos oscuros hasta tráfico de restos humanos.
Según los familiares, el encargado del cementerio (sacateclas) y el ayuntamiento a un no ah dado una declaración ni se presentaron al lugar del hecho, la comunidad y familias han hecho un llamado a las autoridades del DICRIN y la Policía Nacional para asumir este caso y buscar los responsables y llamó a la población a colaborar con cualquier información que pueda esclarecer el caso.
Este hecho ha generado gran consternación en Tamayo y zonas aledañas, reavivando los debates sobre seguridad en los cementerios rurales y el respeto a los derechos post mortem.

